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Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde con esfera esqueletizada y caja de acero de 42 mm
El Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde, 26ª Masterpiece de la marca y pieza con la que celebra sus 50 años.
El Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde es el reloj más caro que ha pasado por Atrapando el Tiempo: una Masterpiece esqueletizada con la que la marca celebra sus 50 años, equipada con el calibre ML302, gran fecha expuesta y día retrógrado. Te contamos cómo funciona, cuánto cuesta y si su cronometría está a la altura de lo que promete.

Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde ¡A fondo!

Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde: el buque insignia del 50 aniversario

Hey, ¿qué tal? Bienvenido a Atrapando el Tiempo. Soy Pablo y hoy os traigo el reloj más caro que ha pasado hasta la fecha por el canal.

Nos lo ha prestado la propia marca Maurice Lacroix y es uno de sus buques insignia, ya que pertenece a su gama Masterpiece e incorpora complicaciones muy características de Maurice Lacroix, como el calendario retrógrado o el gran fechador.

Es el Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde, que la marca ha lanzado este mismo año para conmemorar su 50 cumpleaños.

Primeras impresiones del 1975 Master Grand Date Retrograde

La verdad es que, cuando contactamos con Maurice Lacroix al poco de publicar el vídeo del Aikon, desde el primer momento se mostraron muy receptivos a enviarnos alguno de sus relojes. Nos dejaron elegir a nosotros de entre la colección 1975 Maurice Lacroix, y ya os podéis imaginar: con lo que me gustan a mí los relojes esqueletizados —y este es otra historia—, enseguida tuve claro cuál quería pedirles.

Nos gusta ampliar los límites del canal y traer relojes extraordinarios por el mero hecho de saber que existen y poder compartirlos con nuestra comunidad. Y este es el caso.

He dicho muchísimas veces que a mí me cuesta asimilar que un reloj de acero cueste tanto dinero, pero claro, ¿cómo juzgas algo que no tiene nada que ver con cualquier cosa que hayamos visto antes? Porque estas complicaciones de reloj retrógrado suizo, yo creo que están más cerca de la alta relojería que de los relojes a los que acostumbramos, pero intentaré analizarlo con los medios que tenemos.

Eso sí, nada más verlo te deja claro que este juega en las ligas mayores. No hablo de si te gusta o no su diseño, que eso ya es personal, pero lo que nadie puede discutir es que es algo bastante inusual. Ya no es que sea esqueletizado, es que muestra su interior más que cualquier otro reloj que haya pasado por aquí. Y no solo eso: también es el más asimétrico, y a mí esas dos características me encantan. Por eso les pedí este. Hay que devolverlo cuando acabemos la reseña, porque es un préstamo. Tristemente.

Otras opciones de reloj esqueletizado de Maurice Lacroix

MASTERPIECE SKELETON LABEL NOIR
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1975 MASTER GRAND DATE RETROGRADE
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Calibre ML302: el 26º Masterpiece de Maurice Lacroix

Es un reloj analógico con tres agujas centrales, movido por un calibre con base Sellita SW200-1 grado top, modificado por Maurice Lacroix con un módulo que incorpora gran fechador y calendario retrógrado.

Por un lado le llaman de manufactura, pero por otro no ocultan ese dato, ya que tanto en el propio calibre como en las fotos de su web se aprecia que está firmado por Sellita, y es algo que ellos no esconden en gran medida.

Yo creo que es porque la modificación que le hacen —el módulo que le incorporan— lo cambia definitivamente, y eso es lo que de verdad importa. El calibre base casi casi pasa a un segundo plano.

Calibre Masterpiece ML302 de Maurice Lacroix con rotor esqueletizado y decoración Côtes de Genève
El calibre ML302: base Sellita SW200-1 modificada en Saignelégier con un módulo manufactura de 13 rubíes propios.

Cronometría del 1975 Master Grand Date Retrograde

Lo primero es comprobar su cronometría, y con esto llega la primera sorpresa. Por experiencias previas sabemos que la precisión quizás no sea el fuerte de los calibres Sellita, pero atentos a las impresionantes cifras de este Masterpiece en uso real.

Empecé a medirlo yo el día 28 de abril, pero luego le di el reloj a André para que grabara exteriores y demás, de manera que no me lo devolvió hasta el día 1, cuatro días y medio después. Y cuando tomé la siguiente medición, no me lo podía creer: 0 segundos. Ni adelantó ni atrasó en más de 100 horas. Esto a mí me impactó, porque nunca lo habíamos visto hasta ahora. El día 2, lo mismo. Clavado. Y no fue hasta el día 3 de mayo que no me dio un segundo de atraso en más de 5 días: es decir, una media de 0,20 segundos diarios de atraso.

Yo me imagino que los maestros relojeros de Maurice Lacroix, al mismo tiempo que le implementan su módulo, también lo regulan. Pero esto es pura especulación, no un dato. Lo que no me puedo creer es que esa cronometría sea producto de la casualidad. Y porque las cifras del cronocomparador atestiguan lo mismo. No es que sean muy regulares —van de -5 a +4 segundos según la posición—, pero la media compensando una con otra es 0 segundos al día. Con gran amplitud de giro del volante, aunque también está un poco alto el beat error. Sea como sea, las cifras son espectaculares.

Cronometría del calibre ML302 medida con cronocomparador en distintas posiciones
Dispersión por posición de -5 a +4 segundos, pero una media diaria asombrosa de 0 segundos: un Sellita modificado que se comporta como un cronómetro.

Características y ficha técnica del Maurice Lacroix 1975

Característica Detalle

Marca

Maurice Lacroix

Modelo

1975 Master Grand Date Retrograde

Colección

1975 (50 aniversario)

Referencia

758008-SS001-090-2

Calibre

ML302 (base Sellita SW200-1 grado top + módulo manufactura Maurice Lacroix)

Tipo de movimiento

Automático

Frecuencia

28.800 alt/h (4 Hz)

Rubíes

39

Reserva de marcha

38 horas

Complicaciones

Gran fecha (big date) + día retrógrado

Decoración

Côtes de Genève, perlage, colimaçon, rotor esqueletizado rodiado

Material de la caja

Acero inoxidable

Diámetro

42 mm

Altura

12,8 mm

Lug to lug

48 mm

Ancho entre asas

20 mm

Cristal

Zafiro abombado con doble tratamiento antirreflejante

Fondo

Exhibición con cristal de zafiro

Esfera

Esqueletizada, mecanismos a la vista

Estanqueidad

5 ATM (50 m)

Correa

Piel negra con grano tipo aligátor

Cierre

Desplegable tipo mariposa firmado

Fabricación

Manufactura Maurice Lacroix, Saignelégier (Suiza)

PVP

7.950 €

Medidas del reloj 1975 Master Grand Date Retrograde

Sus medidas son, como veis en la tabla, 42 mm de diámetro, 48 mm lug to lug y 12,8 mm de altura. Su PVP es de 7.950 € y, como dije al principio, es el reloj más caro que ha pasado hasta la fecha por Atrapando el Tiempo.

Medidas del Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde: 42 mm de diámetro, 12,8 mm de altura, 48 mm lug to lug y 20 mm entre asas
Las cuatro medidas que importan: 42 mm de diámetro, 12,8 mm de altura, 48 mm lug to lug y 20 mm entre asas.

Diámetro:
42 mm

Lug to lug:
48 mm

Grosor:
12,8 mm

Entre asas:
20 mm

Precio del Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde

Y aquí me tengo que parar un momento, porque el precio de un reloj de acero a casi 8.000 € no es algo que se valore en abstracto: hay que ponerlo en contexto.

A mí me cuesta asimilar que un reloj de acero cueste tanto, ya lo he dicho mil veces. Pero claro, este no es cualquier reloj de acero. Lo que pagas aquí no es el material de la caja, es el 26º calibre Masterpiece de Maurice Lacroix, un módulo de complicaciones desarrollado en Saignelégier sobre la base Sellita, con esa gran fecha esqueletizada y el día retrógrado funcionando a la vista. Y eso, en el mercado de 2026, es un territorio que habitualmente ocupan marcas con precios bastante por encima.

Visto así, los 7.950 € que pide Maurice Lacroix dejan de parecer una locura. Sigue siendo mucho dinero, evidentemente, y para muchos —yo incluido— estará fuera del alcance. Pero entendiendo lo que hay dentro y lo que hay fuera, la propuesta cuadra. Y esa es precisamente la filosofía de Maurice Lacroix: complicaciones serias a precios más sensatos que su competencia directa.

En España, el 1975 Master Grand Date Retrograde se puede comprar a través de la página web oficial de Maurice Lacroix de los distribuidores oficiales de la marca.

Esfera esqueletizada. Complicaciones a la vista

Aquí no hay esfera, no hay índices horarios. Lo que cobra todo el protagonismo es el módulo que han implementado los maestros relojeros de Maurice Lacroix para dotarlo de esas complicaciones que lo distinguen. Y lo han dejado todo a la vista.

La primera sensación cuando lo observas de cerca es de algo entre muy artesanal y, al mismo tiempo, tecnológicamente muy avanzado. Pero lo que más te vuela la cabeza es que no encuentras lo que enseñan todos los relojes esqueletizados: el volante girando eternamente de un lado a otro. Más bien, en este reloj eso es exactamente lo único que no ves por la parte de arriba. Intentaré describirlo, porque no es tan fácil.

Lo primero a destacar es la gran sensación de volumen y profundidad que tiene. Lo segundo, y yo creo que más importante —lo que define este reloj—, es que enseña los mecanismos de las complicaciones.

Esfera asimétrica esqueletizada del Maurice Lacroix 1975 con tornillos a la vista y diseño neo-retro
Asimetría deliberada: complicaciones, tornillos y puentes a la vista, todo bajo cristal zafiro de doble antirreflejante.

Gran fecha (big date)

Ese gran fechador entre las 12 y las 2 está compuesto por una gran rueda con los números del 0 al 9 totalmente visibles, y por debajo, una un poco más pequeña con las decenas del 0 al 3.

No es el clásico disco con los números pintados, sino que es todo metal con distintos acabados, y los números también son metálicos. No se parece a nada precedente, y la sensación de calidad que transmite es brutal.

Lo mejor llega cuando cambias de fecha. Esto lo hace él naturalmente a las 12, o lo puedes hacer tú con el pulsador oculto que hay a las 9:30.

En vez de sobresalir, este pulsador está integrado a ras de caja, casi imperceptible al tacto si no lo buscas a propósito, y solo puedes accionarlo con algo puntiagudo: la herramienta que viene con la correa, un palillo, lo que tengas a mano.

Cuando lo pulsas, notas una resistencia inicial muy precisa —nada blanda, nada esponjosa— que se “rompe” con un clic limpio, casi quirúrgico. Pero lo verdaderamente especial no es el sonido ni el tacto: es lo que pasa al mismo tiempo en el dial. Ves cómo la rueda de las unidades del fechador gira un paso, perfectamente sincronizada con tu dedo. No es algo que ocurra debajo de la esfera y aparezca ya hecho; es algo que tú estás haciendo y que ves hacer. Esa simultaneidad entre acción y movimiento mecánico es lo que convierte un simple ajuste de fecha en una pequeña liturgia.

Como gran amante de la relojería mecánica, a mí estas cosas me ponen. Participar tú de esa manera tan excepcional y poder ver cómo funciona, es algo a lo que no estás acostumbrado, y te conecta con el reloj de una manera muy especial.

Con el día de la semana, más de lo mismo, pero en este caso hay que sumarle algo a lo que tampoco estás acostumbrado a ver: el movimiento retrógrado, una complicación muy característica de Maurice Lacroix y que mola muchísimo.

Tampoco es la clásica rueda girando, sino que los días están pintados en blanco sobre un puente transparente que está fijo. Lo que se mueve y los señala es esa aguja azulada que avanza un escalón cada día.

Gran fecha (big date) esqueletizada del 1975 Master Grand Date Retrograde a las 12 horas
Las dos ruedas del gran fechador quedan totalmente expuestas: nada de discos pintados, todo metal y mecánica a la vista.

Día retrógrado

Y luego está el momento estrella, el instante por el que existe toda esta complicación. Cuando termina el domingo y la aguja, en lugar de seguir avanzando como cualquier indicador convencional, salta hacia atrás en una fracción de segundo y vuelve a posicionarse sobre el lunes.

Es un movimiento limpio, casi nervioso, que apenas dura un parpadeo, pero que justifica por sí solo toda la ingeniería que hay detrás. Y lo mejor es que, al cambiarlo manualmente con el pulsador oculto de las 7:30, sientes en los dedos la misma resistencia precisa y ves en tiempo real cómo la aguja salta de un día al siguiente. Es una gozada ver y sentir el movimiento del mecanismo cuando lo operas.

Nada que ver con tener que poner fecha y día de la semana en un reloj normal. De hecho, yo tengo marginados todos mis relojes con doble calendario por la pereza que me da. Me cambio de reloj a diario, y el fechador ya me ha costado, pero con el día de la semana no puedo. En este reloj no tiene nada que ver, es otro nivel. Mola tanto sentirlo y verlo que, en vez de desidia, lo que tienes son ganas de hacerlo. O mejor aún: de acordarte de estar mirándolo a las 12 cuando todo eso lo cambia él solo.

Indicador retrógrado del día de la semana con aguja azulada sobre puente de zafiro
La aguja azulada del día retrógrado avanza un escalón por día y salta hacia atrás al terminar la semana en una fracción de segundo.

Asimetría, índices flotantes y tornillos a la vista

Más elementos destacados de ese dial son las pletinas rodiadas, pero con un acabado satinado que le aportan una estética muy moderna y que compactan muy bien ese diseño neo-retro. Clasicismo y modernidad se combinan con maestría, pero impera la asimetría, y por eso me encanta su diseño.

Tanto los índices minuteros como los días de la semana parecen flotar. En realidad, están pintados en una pieza transparente que circunvala la esfera hasta llegar al puente entre las 5 y las 7. Y hay muchos tornillos a la vista, la mayoría dispuestos en el carril de los minutos, que no guardan ninguna simetría.

Pero es que eso es precisamente lo más característico de esta Masterpiece. El equilibrio y la belleza se los dan ese diseño rompedor, esas complicaciones raras —por poco vistas— y esos acabados de altura. Si estás acostumbrado o te gustan solo los relojes simétricos, este te va a volar la cabeza, porque es su antítesis. O peor aún, su némesis.

Aunque he intentado ir parte a parte con esta pieza, siempre tienes la sensación de que te olvidas algo. Pero no es porque haya un exceso de información, sino porque es tan distinto a lo que estás acostumbrado que no sabes a dónde mirar. También por su belleza mecánica.

Índices flotantes pintados sobre cristal transparente en la esfera del Maurice Lacroix 1975
Los índices minuteros están pintados sobre una pieza transparente que circunvala la esfera, lo que les da ese efecto de flotar sin soporte aparente

Agujas, lectura y luminiscencia

En cuanto a funcionalidad, encuentro una pequeña pega: la legibilidad. Primero, porque solo tiene índices minuteros, que tampoco es que sean muy visibles, y además no están en toda la esfera, ya que desaparecen en la zona que ocupa el puente que sujeta la aguja retrógrada.

Como cada cinco postes son de mayor tamaño, puedes usar estos como referencia para las horas. Y a veces te viene muy bien, porque la lectura no es lo más fácil.

Tampoco ayudan las manecillas, que aunque están pintadas de blanco, de día no se ven tan bien. Igual no sería mala idea darles algo de color, en el perfil o en el relleno.

La minutera y la horaria son tipo alfa o de punta de lanza, rodiadas con el perfil pulido muy brillante y rellenas de Super-LumiNova. La trotadora se camufla aún más; prácticamente en todo el recorrido no la ves, y la tienes que localizar gracias al contrapeso. Pero eso tiene fácil solución: solo tienes que mover un poco el reloj hasta que encuentre la luz, y entonces brilla con muchísima elegancia.

Agujas alfa o punta de lanza rodiadas con Super-LumiNova del 1975 Master Grand Date Retrograde
Las agujas tipo alfa o punta de lanza están rodiadas con perfil pulido y rellenas de Super-LumiNova

Aparte, os digo una cosa: ¿a quién le importa eso? Es la excusa perfecta para quedarte unos segundos contemplando esta maravilla. Hay relojes en los que yo diría que lo menos importante es que den la hora, porque lo que quieres es mirarlos como sea.

En cuanto al lumen, solo lleva en las manecillas, pero estas mantienen muy bien la luz, porque brillan durante horas. Hemos querido comprobar su duración, y la verdad es que nos ha costado decidir qué rivales le ponemos, así que hemos hecho una miscelánea con lo que hemos encontrado, porque no tenemos, evidentemente, relojes de este nivel. 

Prueba de luminiscencia del Maurice Lacroix 1975 con Super-LumiNova en las agujas
El lume solo está en las manecillas, pero estas mantienen muy bien la luz y brillan durante horas.

Cristal zafiro abombado y caja de acero 42 mm

El cristal es de zafiro muy abovedado, aunque acaba siendo totalmente plano. Por cierto, tiene doble tratamiento antirreflejante.

La caja es muy fina, pero porque le deja mucho protagonismo a la tapa y al cristal. Tiene solo 5,2 mm de altura, pero si el reloj mide 12,8 mm en total, ya se aprecia a simple vista que bisel y zafiro ocupan más, y que esa tapa no está precisamente enrasada, sino que tiene una buena barriga. Visualmente han conseguido —también gracias a ese fino cepillado vertical— que se disimule el grosor de la caja y que sea muy atractiva.

Salvo una fina pestaña brillante que la recorre por arriba, el resto es satinada. Entre asas también está pulida de espejo.

Corona y pulsadores ocultos

Por el lado izquierdo están los pulsadores ocultos, y uno está muy cerca del asa y el otro no tanto. Tampoco aquí hay simetría. Y por el lado derecho vemos la corona de las 3, que tiene un magnífico agarre y manipulación. Además, transmite mucho. Está firmada con el logo, esa M en relieve brillando sobre un fondo mate.

Fondo de exhibición: el calibre ML302 al descubierto

La tapa es de exhibición, con un gran cristal de zafiro, y detrás vemos ese Sellita SW200-1 que la marca no oculta: se puede leer debajo del volante. Pero mucho más visible está la grabación en la masa, donde podemos ver “ML302, 39 rubíes, Swiss Made”.

Imagino que habréis hecho rápidamente la cuenta: si el Sellita tiene 26 y este tiene 39, al módulo le han tenido que poner 13. Y la decoración ya la veis: Côtes de Genève en un rotor muy esqueletizado. El puente inferior está chapado con rodio y decorado con colimaçon —en castellano, espiral de caracol—. La platina y los puentes que están más a la vista llevan perlage.

Ya fuera del calibre, en la parte de acero de la tapa, hay algunos grabados, pero el que hace referencia a la sumergibilidad es apenas visible. Hasta con una lupa de 10 aumentos me ha costado verlo. Por cierto, son cinco atmósferas. Lo otro que destaca es ese “1975”, que es el año de nacimiento de la marca y también el nombre del reloj con el que conmemoran su 50 aniversario.

Correa y cierre del Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde

La correa, por un lado, me parece demasiado común, y por otro me pregunto qué otro tipo le iría mejor, porque no es tan fácil. De cualquier manera, no la veo ni a la altura del reloj ni del precio, aunque ya he dicho muchas veces que a mí las que imitan cocodrilo no son mis favoritas.

Es una correa de piel negra con grano tipo aligátor, de buena calidad, bastante enlomada y firmada con la M de Maurice Lacroix, que para mí es el logo más elegante de la relojería. Dicho eso, no es la correa que esperas en un reloj de este precio. Le falta ese algo especial que sí tiene el resto. Si al menos fuera de caimán… pero no, es cuero de vacuno.

El cierre sí es de la calidad que esperas: tipo mariposa, mecanizado y decorado también con perlage por un lado, y por el otro firmado con el logo.

Correa de piel negra con grano tipo aligátor y cierre mariposa firmado con el logo de Maurice Lacroix
Correa de piel de vacuno con grano tipo aligátor, cierre mariposa de acero y sistema Easy Strap Exchange de 20 mm.

Pros y contras del Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde

Lo que me ha encantado:

  • Cronometría espectacular: 0 segundos de desviación en más de 100 horas y 1 segundo de atraso en 5 días en uso real.
  • Diseño esqueletizado que muestra los mecanismos de las complicaciones, no solo el volante.
  • Sensación mecánica al operar los pulsadores ocultos: resistencia precisa, clic limpio y movimiento visible en el dial.
  • Gran fecha (big date) totalmente metálica y a la vista, sin discos pintados convencionales.
  • Día retrógrado con un retorno limpio y casi nervioso que justifica por sí solo la complicación.
  • Acabados de altísimo nivel: Côtes de Genève, perlage, colimaçon y rotor esqueletizado rodiado.
  • Asimetría que define la identidad de la pieza y la diferencia de cualquier otra cosa del mercado.
  • Cristal zafiro muy abovedado con doble tratamiento antirreflejante.
  • Corona con excelente agarre, manipulación y transmisión al calibre.
  • Cierre tipo mariposa firmado y decorado con perlage.
  • Sensación de volumen, profundidad y singularidad: no se parece a nada precedente.

Lo que no termina de convencerme:

  • Correa de cuero vacuno, no a la altura del reloj ni del precio.
  • Legibilidad mejorable: los índices minuteros desaparecen en la zona del puente retrógrado y las manecillas blancas pierden contraste durante el día.
  • Trotadora prácticamente invisible salvo cuando incide la luz.
  • Lume solo en las manecillas, no en los índices.
  • Tapa con cierta barriga que se aprecia a simple vista pese al cepillado vertical.
  • Precio fuera del alcance de muchos compradores, aunque justificado por la complicación.
Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde puesto en muñeca, caja de 42 mm
En muñeca, los 42 mm se sienten contenidos gracias a unas asas cortas que mejoran la ergonomía y la caída del reloj.

Opinión final sobre el Maurice Lacroix 1975 Master Grand Date Retrograde

Y con esto ya hemos visto el 1975 Master Grand Date Retrograde de Maurice Lacroix: una Masterpiece que es una pequeña obra de arte, con la que la marca celebra sus 50 años manteniendo esa filosofía de ofrecer relojes suizos de gran calidad a precios más asequibles que su competencia.

Es una pieza que va claramente más allá de lo común. Saca pecho de toda la ingeniería de Maurice Lacroix, que con este lleva ya 26 Masterpiece y algo de experiencia va teniendo.

Sus complicaciones expuestas y ese nivel de detalle en los acabados —quizás sobrios y monótonos por falta de colores alegres, pero de un nivel muy superior y sobre todo tan distinto a lo que acostumbras— es algo realmente inusual y digno de contemplar.

Cualquier amante de la relojería mecánica yo creo que se tiene que deleitar en su contemplación. Bueno, al menos eso es lo que me pasa a mí. Es un reloj que juega en las ligas mayores y por eso lo hemos querido traer. Aunque muy poquitos afortunados van a poder acceder a él por su precio, es bonito saber que existen piezas así. Para nosotros es un verdadero placer poder compartir este nivel: nada menos que un Masterpiece de Maurice Lacroix.

Vista frontal completa del 1975 Master Grand Date Retrograde de Maurice Lacroix
Una Masterpiece que va claramente más allá de lo común

Y nada más por hoy. Agradecer a Maurice Lacroix que nos prestara el reloj, y a ti la compañía, y que te hayas quedado hasta el final. En unos días nos vemos de nuevo. Un saludo del equipo y hasta pronto, si Dios quiere.

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